RESEÑA


YO, PERRO, de Tomás Harris y Mary Mac-Millan

Perro es el insulto que se repite cientos de veces en las obras de William Shakespeare, el más frecuente: los perros tienen mala prensa. Pero tenemos a Argos, el vital perro aristócrata que es el único que reconoce a Ulises disfrazado, en su regreso a Ítaca. También están desde el perro “suelto”, al perro que ladra y gime cuando viene un terremoto o una tormenta, o el perro fiel, doméstico, un perro protector, o su contrario, el quiltro: el perro más enigmático de Tomás Harris. Es un mundo perruno, una vida de perros.


En Yo, perro, la poesía de Harris establece a este animal como un símbolo, como un llamado más allá del lenguaje, más allá del tiempo, del amor y de la muerte. Es insólito como este animal de miles de resonancias y significados puede ser un personaje de fondo, un ladrido de fondo en la vida y en la historia.


A veces son los símbolos de la marginalidad y el dolor, en la memoria confusa colectiva porque ese perro, el de Tomás Harris, siempre está ahí, aunque no lo veamos. Y ahí está el punto cero, la muerte de su Pepe, su perro de la infancia: Pero se nos olvidó cuando murió mi perro,/ el Pepe,/ y lo sepultamos y recordé.


Probablemente ahí comienza todo…


Mary Mac-Millan dio forma a esta recopilación de poesía de Harris donde esta presencia se agranda, se convierte en un signo, una constante, pero también en un secreto. El prólogo de la curadora establece que todo sucede en una ciudad espectral, que puede ser un sitio eriazo. O puede ser Tebas, Concepción, Chiguayante, Colono, y en tiempos paralelos que se funden en uno solo.


Ese es el perro total, es el protagonista de un margen, de un horizonte, de un estar afuera. Ese es el animal a veces humano, tantas veces violento, el que le interesa a Harris. Todo como una clave a descifrar. Como un Yo, perro, que se confunde a ratos con el propio Harris. En este perro mundo: imposible no acudir al cliché. Y también sucede el amor humano, inevitable: Sin ti, nada/ Sin la costumbre de tu pecho en mi hombro, nada/ Sin el aliento de tu boca en mi boca/ nada, nada, nada.


Después de esta poesía que seduce y atrapa, al fin del libro Tomás escribe una “Prosa de perros”, un texto torrencial, con gesto de escritura automática.


En su prólogo, Mac-Millan lee esta secuencia en libros que van desde Cipango, a Crónicas maravillosas, a Melmoth por las carreteras, y La lágrima en la perla. Mary Mac-Millan recopila en la poesía de Harris esa presencia, y el poemario agrupa textos publicados y textos inéditos.


No solo fieles, no solo testigos y antagonistas voraces de la humanidad. Porque en la poesía de Tomás también se trata de animales violentos, obscenos y sexuales. En este perro mundo. Es lo que pervive de lo salvaje en la ciudad.

Mary Mac Millan es doctora en Filosofía por la Universidad Albert Ludwig de Friburgo, Alemania, y ha publicado libros sobre Julio Cortázar y Tomás Harris, entre otros.
Tomás Harris ha recibido el Premio Municipal de Poesía, el Premio Casa de las Américas, el Premio Pablo Neruda y el Premio Jorge Teillier. Ha sido traducido al inglés, sueco, italiano y portugués.

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