Malú Urriola
Autora de Piedras rodantes (Cuarto Propio, 1988; segunda edición 2023); Dame tu sucio amor (Surada, 1994); Hija de perra (Cuarto Propio, 1998; Monteavila Editores Latinoamericana, 2009; Curandera Ediciones, 2010 y Literal Editores, 2017); Nada (Lom, 2003); Bracea (Lom, 2007); La luz que me ciega, en coautoría con Paz Errázuriz (2010); Las estrellas de Chile para ti (antología, Cuarto Propio, 2015); Cadáver exquisito (Cuarto Propio, 2017) traducido al inglés por Elena Barcia, Valparaíso Ediciones, España (2022).
La luz que me ciega, trabajo multimedial de fotografía, video y poesía, realizado junto a la fotógrafa y Premio Nacional de Artes Plásticas, Paz Errázuriz, fue expuesto en el Museo de Arte Contemporáneo (2010) y en la Bienal de Venecia (2015).
Recibió los premios: Mejores Obras Editadas del Consejo del Libro, 2004; Premio Municipal de Poesía 2004; Pablo Neruda 2006 y la beca John Simon Guggenheim 2009.
Fue invitada a dar lecturas y charlas en las universidades de Harvard, Princeton, Georgetown, Maryland, Washington y Universidad de New York. Obtuvo el Máster en guion por la Factoría del guion, Madrid, España 2020.
Dirigió el Taller de poetas becarios de la Fundación Pablo Neruda. Fue académica de la Facultad de Licenciatura en Lengua y Literatura y en la Facultad de Artes en la Universidad Academia de Humanismo Cristiano, y se desempeñó además como guionista de cine, documental y televisión. Falleció en julio de 2023.
VUELA
Novedades, Poesía$12.000
«Vuela, libro póstumo de Malú Urriola, es un paisaje donde lo luminoso convive al mismo tiempo con el horror de las guerras, como una cicatriz que se despega orgánicamente en el espacio. El padre, la madre, la voz de la niñez y la sutileza del cobijo son capaces de evocar ese tiempo suspendido que observamos en la impotencia de una fotografía de la violencia. En otras capas de sentido, Vuela habita, a su vez, como un mantra atávico, donde los árboles, los ojos de peces y la lámina de un arbusto resisten al cemento para atrapar el tiempo noble y así dejar ver las rejas que separan lo humano de lo abyecto. Malú Urriola nos ofrece, tras su notable y extensa trayectoria, un momento único: la poeta dejando sus huellas en una escritura de luz y sombra, un procedimiento o artesanía encarnada, como flotación ritual de quien se niega a no decir en el último movimiento de su camino. Y en ese deseo, la palabra se vuelve una línea y una voz que ronda en la figura de “Los atrapadores del tiempo sabemos que una persona herida puede matarte y luego llorar por tu muerte”. Aquí la conciencia y la voz conviven en un punctum que señala lo visible y lo que se esquiva con la mirada. Vuela de Malú Urriola nos emociona, nos duele, nos piensa como si quisiera que voláramos con ella, pero no con el ojo del dron que nos acecha, más bien con la conciencia poética que es más poderosa que la muerte lenta de no decirlo. Este libro nos ofrenda el gesto de la palabra que encarga la dignidad de la escritura y su fortaleza singular y luminosa.
JUAN PABLO SUTHERLAND



