VÍNCULO Y MEMORIA. Acompañamiento terapéutico con niños internados.

Por diversas razones un niño o una niña pueden ser separados de sus padres y familia de origen. En el contexto de la protección de derechos se instala aquí una reflexión que busca crear criterios y principios para implementar un trabajo que pueda ayudar a asistir y contener a un niño que ha debido vivir el ejercicio de la violencia ya sea como un acto directo o bien como olvido.

Ocuparse de los niños es un imperativo porque nos compromete a todos. Cuando lo hacemos le damos un lugar a la memoria y a la verdad. El sufrimiento en la infancia es un espacio para pensar en el cuidado que hace falta para la construcción de quienes somos.

La infancia recibe aquí una aproximación novedosa que interpela la responsabilidad que tenemos como sociedad, nos muestra que ante el sufrimiento de un niño es necesario crear una ética que tiene por base que la memoria del niño está hecha de los vínculos que ha establecido a lo largo de la vida, así como de los recuerdos que en forma compartida pueden construir, almacenar y organizar junto a los adultos que lo tienen a su cargo. Acompañamiento terapéutico significa darle un lugar a la infancia en cada uno de nosotros.

Hacer memoria trae aparejado el anhelo de justicia. Acompañar a un niño en dificultad es acogerlo con su pasado y contexto. El mal de las instituciones, las creadas por los adultos, es querer tomar al niño sin su historia. Una nueva institucionalidad de la infancia requiere de una integración social en donde quienes reciben al niño lo hacen junto a sus pertenencias, identidad y memoria, y a partir de ahí, promover una nueva esperanza.

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